Resumen:
La población joven es más propensa a la vulnerabilidad en el mercado de trabajo, debido a la inestabilidad laboral, baja remuneración, mayores jornadas laborales, carencia de un contrato por estar a prueba en algunos casos y, con ello, no tener prestaciones de ley, tareas más desgastantes y de mayor esfuerzo físico, entre otros aspectos. Lo anterior es manifestación de un mercado laboral saturado, inequitativo y con débiles o nulas regulaciones tendientes a la inseguridad y la precariedad. Este texto reflexiona sobre nuevas modalidades de empleo, en su mayoría autogestadas. Por tanto, ser joven no debería ser una desventaja, sino una característica que se puede potenciar a través de conocimientos, habilidades e iniciativas.